martes, 24 de diciembre de 2019

Reframing the Light: Dealing with Holiday Blues & Depression.



No siempre las navidades y las fiestas son de lo más esperadas por nosotros. Y a veces cuesta poner el entusiasmo que el sistema colectivo propone,  por esta razón quiero compartirles un artículo que leí en internet, en ELPHANT JOURNAL sobre vacaciones tristes y depresión, la introducción habla sobre que no todos pasamos por navidad felices y que tenemos hermanos y hermanas que se sienten solos y tristes. El texto original está en Inglés, y lo traduje yo. Así qué espero qué esté bien traducido .... 


” Es ese tiempo del año otra vez, cuándo el sol se va perezoso y se hunde en la oscuridad. Cuándo las expectativas de la estación – brillantes e incapturables – no se encuentran del todo con nuestros niveles de energías hundidos. Vamos a lo natural otra vez, lentos en lugar de ir rampa arriba. Diseñar y enviar cartas de navidad. Fiesta. Comprar presentes. Comer. Comprar. Comer. Hornear. Envolver. Dar. Decorar. Enviar. Comprar. Comer. Y miro a mi alrededor y veo un montón de depresión. Vi a una empleada en una tienda el otro día,  cuál no veía por meses y siempre fue de mi tipo. Le pregunté como estaba: “No muy bien”, dijo ella. Y lo mostró en su cara. Sus ojos estaban oscuros. “Siento escuchar eso” Dije. Ella se notaba triste. Yo pausé. Parte de mi quería preguntar más, parte de mi sintió la droga (serotonina) bajar por su respuesta. “Espero que las cosas cambien para vos ” dije y me fui. Me senté en mi auto por un momento y pensé en ella. Pensé. Qué bravo. Qué honesto. No hizo lo que muchos de nosotros hacemos. Sin máscara ni mentira. Porque a veces, en las vacaciones, la vida es dura. Porque nuestro cerebro no hace suficiente serotonina. Porque alguien que amamos se fue para siempre y le extrañamos. Porque es el aniversario de algo realmente de mierda y si no estás pensando en eso, nuestros cuerpos recuerdan. Nuestras células se empapan en la memoria. Ellas lo hacen. Mi cuerpo está recordando. […]
Llegué a un mínimo hace unas semanas. Dos semanas de lo que se sintió como una rabia del SPM a fuego lento se convirtió en algo más como depresión. Algo lloroso y tenue de esperanza. Así que llamé a mi terapeuta y mi médico y algunos amigos.
Me revisaron los niveles de vitamina D y resultó que estaban muy bajos.Lentamente estoy empezando a sentirme mejor. Pero esos sentimientos persisten, amenazando con pellizcarme los talones si no estoy vigilante, si no me cuido bien. Si no hago yoga, corro y me doy tiempo a mí mismo. Si no les pido a mis padres que cuiden a los niños para que mi esposo y yo podamos ponernos al día, sin interrupciones, por lo que parece ser la primera vez en meses.
Al mismo tiempo, estoy tratando de estar presente. Para mis dos hermosos hijos que están tan entusiasmados con los regalos y Papá Noel y las luces audaces que brillan en todas partes.
Así que creo que, tal vez es hora de un replanteamiento.”

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